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miércoles, 3 de febrero de 2016

un libro y un cuenco de uvas





Un día I. nos trajo uvas blancas; otro día, al año siguiente, volvió a traernosy, desde entonces, pasó a ser un momento esperado, una suerte de celebración elegida. 

Hace ya tres veranos seguidos que I. nos trae uvas de la parra de su casa; uvas de un color y de un sabor que no encontré nunca en ninguna frutería. Hace unas semanas, pensé que este año no iba a traernos o que se iba a olvidar porque 2015 fue muy duro para ella, pero por su suerte me equivoqué y apareció una vez más con un tupper enorme repleto de racimos.  

Esta vez no cociné nada, solo les saqué las semillas, las espolvoreé con un poco de azúcar rubio y, una vez que soltaron su jugo, les puse unas cucharadas de ron. Esperé un rato, porque como dice ella "no hay que apurar las cosas; las que venden en la frutería no están maduras por eso no son ricas" y me fui a leer un libro. Cuando lo abrí, me reí viendo al gato que mira la luz filtrándose entre las hojas: me vi a mí misma con ganas de saltar a la parra para dar el zarpazo. Sin embargo, me contuve y seguí leyendo hasta que estuvieron maceradas y listas para comer. Una cucharada gorda de queso crema completó el bol más fresco y rico del universo.








*Este año, yo le di a probar mis cerezas y se llevó un frasco.

martes, 26 de enero de 2016

parfait de café






















































He aquí una versión del parfait helado, mucho más fácil y rápida que la preparada con aparato bomba y que el maestro Felder simplifica al prescindir de este paso. Esto quiere decir que se bate, se mezcla, se refrigera y se es fan para siempre. Lo importante en esta receta es usar un café de buena calidad y si es expresso, mejor.

Receta de Christophe Felder, incluida en la edición nº 12 de la revista Fou de Pâtisserie   

Ingredientes

Huevos 6
Azúcar 160 g
Café expresso 1 pocillo/87 ml
Café soluble 10 g
Crema de leche 500 ml

Preparación

1- Separan las claras de las yemas. Reservan las claras.
2- Baten las yemas con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva pálida y cremosa.
3- Mezclan el café tibio con el café soluble*, luego lo añaden a las yemas batidas.
4- Baten la crema bien fría a punto Chantilly** y la añaden a la preparación anterior, mezclando delicadamente con espátula de goma.
5- Baten las claras a nieve (bien firme) y las incorporan delicadamente y con movimientos envolventes a la preparación anterior.
6- Vierten la mezcla en un molde forrado*** con film y lo llevan al freezer durante al menos 4 horas.
Antes de servirlo, pásenlo unos minutos a la heladera para que esté más cremoso.


En la revista se indica que la receta rinde 6 porciones pero, en realidaT, rinde 16 por lo que hice un domo y 8 parfaits individuales. Debo admitir que esto no representó un problema en absoluto :o peeeero si quieren preparar menos, hacen la mitad de las cantidades y listo.   



























Que tengan una muy buena semana, sin demasiado calor (o frío)



Notas

*Yo, además, infusioné los granos de 4 semillas de cardamomo porque me encanta.
**2 minutos antes de batir la crema a punto Chantilly conviene pasar al freezer el bol con la crema ya fría y los ganchos de la batidora; se hace mucho más rápido y queda mejor. 
***Si usan molde de silicona el film no es necesario (¿esto es una obviedad, no?).

domingo, 17 de enero de 2016

moelleux de higos
























































Los higos frescos que encontré ayer en la frutería estaban fabulosos; sin pensarlo dos veces, me traje unos cuantos y preparé en 10 minutos estos moelleux súper fáciles. 
Éste es un postre sin pretensiones, como el crumble con fruta, liviano y apenas dulce, está bueno comerlo directo de la cazuelita, con cuchara o también en plato con una bochita de helado de vainilla. A la tarde, con un té también están aprobados por la reina.  

La receta la tomé de este blog pero la modifiqué un poco

Ingredientes

Crema de leche 250 ml
Huevo 1 grande o 2 chicos
Azúcar 40 g
Harina 40 g
Harina de almendras 3 cucharas soperas / 27 g
Ron dorado 2 cucharas soperas
Higos frescos 4
Miel para endulzar (opcional)

Preparación

1- Precalientan el horno a 200º.
2- Baten con batidor de alambre (o tenedor) el huevo con la harina y el azúcar; añaden la crema de leche, la harina de almendras y el ron.
3- Cortan los higos en gajos finos y los disponen en el fondo de los moldes para muffin o cazuelitas, previamente untados con rocío vegetal (o manteca o aceite) y, luego, vierten la mezcla hasta completar ¾ del recipiente. O pueden cortan una tajada de higo y colocarla encima de la mezcla (en vez del fondo) sin presionar para que no se hunda.
4- Hornean entre 20 y 25 minutos hasta que estén bien dorados. Cuando salen del horno, si les gusta, le ponen un poquito de miel. 

Rinde 6 cazuelitas de 6 cm ø + 2 cazuelitas de 8 cm ø

¡Buen fin de semana!

sábado, 9 de enero de 2016

crema helada con cerezas

¡Muy buen 2016, confites! 
En casa terminamos 2015 comiendo cerezas y empezamos 2016 de la misma forma: hoy me encanta poder comer lo que se me antoja después de tantas fiestas de fin de año con menúes a contramano. 
Como cada verano, cuando empiezo a ver cerezas en las fruterías, me da una mezcla de alegría y de ansiedad al imaginar la panzada que voy a darme.

domingo, 11 de octubre de 2015

postre de peras, crema de mascarpone y speculoos

Éste es nuestro postre de fin de semana largo y lluvioso: en un vasito, una base de speculoos, peras pochadas en almíbar de vainilla, y una crema suave y aireada de mascarpone para rematar.
¡Larga vida a las peras!

jueves, 1 de octubre de 2015

tarta bourdaloue

¿No es sexy la Bourdaloue?
A mí me parece que hasta tiene el poder de conquistar a los que no les gustan las tartas frutales.
Y si bien es una simple tarta de peras o damascos, la fruta se siente tierna y perfumada, gracias al almíbar especiado (¿vieron cuando no se puede dejar de sentir un aroma, un perfume que a uno le encanta y uno se acerca todo el tiempo para seguir sintiéndolo?, bueno, con este almíbar pasa lo mismo); la frangipane es golosa a más no poder, y la masa sablée (en este caso) potencia al infinito, con su textura, el relleno que es, al mismo tiempo, untuoso y fresco

La historia cuenta que la tarta lleva el nombre de la calle donde estaba la pastelería que la vio nacer. Pero yo no me la creo. Estoy casi segura de que algún cliente obsesionado con alguna mujer («la Bourdaloue») se la encargó al pastelero quien encantado con el desafío imaginó un postre de formas generosas. Esta es mi versión.
Sea como sea, esta tarta es una maravilla de la que no tiene ningún sentido privarse: peras y damascos, ¡prepárense!

sábado, 5 de septiembre de 2015

vanillekipferln


Estas medialunitas de vainilla son endemoniadamente friables y aromáticas: comer una o dos y detenerse ahí es sólo para gente muy sobria y moderada. Algún día lo lograré (o no).
La gran idea de C. Felder de usar la chaucha de vainilla entera, en lugar de conformarse sólo con los granos, se agradece y se aprecia hasta la última partícula de esta masa ultra friable.
Se prepara en quince minutos, se hornea en otros quince. Me parece que lo más largo es pesar los ingredientes.
Preparen un cafecito o un té y como quien no quiere la cosa, hacen aparecer de la nada la lata con Vanillekipferln. Amor eterno, bueh... al menos por las medialunitas.
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