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jueves, 21 de agosto de 2014

los pastelitos de membrillo



más ricos que comí en mi vida fueron los de Peti, en el centro de jubilados de Comodoro Py, el domingo pasado. Los comí tibios, con el membrillo medio derretido. La masa estaba tan liviana que hubiese comido tres sin problema; lo único que me detuvo fue la cámara de fotos: o registraba esas manos trabajando o seguía comiendo. Y la verdad es que ver a todas esas mujeres amasando juntas estuvo tan bueno como el pastelito mismo.

























Peti me miraba medio tímida y sonreía, no terminaba de entender por qué yo flasheaba con sus pastelitos con forma de molino de viento, como esos que venden en las plazas, para los chicos.
No me atreví a pedirle la receta porque la vi un poco cansada, al final (se sacó los zapatos para terminar de amasar), y no quise molestarla. 

El año que viene vuelvo y me instalo en una mesa con el mate. Ojalá.


5 comentarios:

  1. que linda historia.. queremos saber mas de Peti y por que no probar de su receta!!....esos recorridos que están haciendo son geniales!!!

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  2. Lindísimo, qué pena no tener la receta de esa masa. Hermoso momento y preciosas fotos.

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  3. me encanta como capturaste ese momento mágico!
    y que ricos con un buen mate cocido ♥♥♥

    la próxima receta, aunque yo siga en abstinencia de dulces! :P

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  4. ¡Gracias, chicas! volveré por la receta :D

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