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viernes, 31 de octubre de 2014

oishikatta desu



Kioto al mediodía. 

Hicimos unos pocos pasos a la salida del templo Eikan-dō, buscando algún lugar donde almorzar. Habíamos estado caminando toda la mañana desde temprano y ya estábamos un poco cansados, con un poco de calor y otro poco de hambre. No se veían muchos negocios por ahí; apenas esas máquinas expendedoras de bebidas que se encuentran en casi todos lados, pero, claro, nosotros no íbamos a empezar la dieta líquida justo ese día; queríamos sentarnos tranquilos un rato a comer y a descansar.
Y a los pocos minutos vimos este lugar y enseguida nos gustó; fue como entrar al living de una casa, había dos o tres mesas y estaban ocupadas. Las personas desde sus sillas conversaban vaya a saber de qué con los dueños, una pareja que atendía detrás de la barra. Ahí nos sentamos, al lado de la planta.  

Mientras terminábamos de comer, la dueña cortó una naranja y talló unos gajos de manzana para refrescarnos el paladar después del curry; no sé si esto era parte del menú, el caso es que nos pareció un gesto adorable.




El lugar era como se ve: rosa, beige y blanco y no es que nos hubiésemos acercado a las cosas para sacarle fotos, no. Todo estaba cerca, todo era chiquito, casi de juguete, delicado, limpio.
Nada sobraba, nada faltaba. 
Y, a pesar de que la gente estaba prácticamente al lado nuestro, y no paraba de conversar con los dueños, ninguna voz se superponía ni tapaba la nuestra. 
Tomamos el café, saqué el diccionario del bolso y busqué la expresión para agradecerle a la señora por el almuerzo. Agradecí.


Y con una mezcla de felicidad y nostalgia nos fuimos pensando en volver. 


oishikatta desu = estuvo delicioso




P.D.: espero que la tormenta del martes no les haya complicado demasiado el día de ayer.


*


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2 comentarios:

  1. Que experiencia maravillosa...todo es un amor! me encantó, segui compartiendo estas bellezas orientales :9
    besote

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    Respuestas
    1. Qué bueno que te encantó :).
      Nosotros también lo vimos de esa forma "todo es [un] amor" aunque suene muy Coty Nosiglia.
      Me atrevo a decir que fue un almuerzo-haiku.

      Que termines bien la semana, Vicky

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