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martes, 14 de enero de 2014

cheesecake japonés

El sábado me levanté de muy buen humor. El día estaba hermoso y, desde mi ventana, se veían los pichones ­—de los que hablé al final de la entrada anterior— picoteando los montoncitos de polenta que les había tirado hacía un rato. Ellos (y sus padres) se bancaron estoicamente la tormenta del martes pasado y, unos días más tarde, ya estaban aprendiendo a volar. ¡Bravo, pequeños!


Para festejar el acontecimiento preparé esta delicia del Japón :)

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