st

miércoles, 11 de diciembre de 2013

nueces especiadas y azucaradas

Esta receta parece creada por el Hada de Azúcar para honorar la mesa dulce de Navidad. Pero no; es del libro de David Lebovitz.
Es tan rápida, simple y rica que ya forma parte de mis recetas de cabecera, de esas que se hacen una y otra vez y que todos recuerdan.
Cada vez que la hago me asalta la pícara soñadora y, con el aroma de las especias inundando la cocina, empiezo a mover los piecitos al ritmo del Cascanueces.
En fin... acá termina el delirio y empieza la receta.                                                                                         


Ingredientes

Clara de 1 huevo grande
Azúcar rubio 120 g
Canela molida 2 cucharas soperas
Jengibre molido 1 cuchara de té
Clavo de olor molido 1 cuchara de té
Pimienta de Cayena 1 cuchara de té
Sal ½ cuchara de té
Esencia de vainilla 2 cucharas de té
Nueces pecanas* (mitades) 400 g

Preparación

1- Precalentar el horno a 150º.
2- Aceitar ligeramente una placa para horno.
3- En un bol grande, batir la clara de huevo hasta que esté espumosa.
4- Mezclar muy bien con la clara batida el resto de los ingredientes: el azúcar rubio, la canela, el jengibre, el clavo, la pimienta de Cayena, la sal, la esencia de vainilla y las nueces pecanas hasta que éstas queden bien recubiertas.
5- Distribuir las nueces sobre la placa de manera uniforme y hornear hasta que estén tostadas y que el glaseado esté seco (aproximadamente 30 minutos), removiéndolas cada 10 minutos.
6- Dejar enfriar completamente. Luego, separarlas si es necesario.

Rinde 4 tazas

*Pueden usar nueces comunes en lugar de pecanas.
Se conservan en un frasco bien cerrado, a temperatura ambiente, hasta 2 semanas o un poco más.
Si les gustan las galletitas speculoos, estas nueces son para ustedes.

viernes, 6 de diciembre de 2013

vino de naranja



En marzo fuimos dos semanas a Mendoza y nos alojamos en lo de Cecilia y Daniel.*
Esa noche, habían preparado una raclette que estaba para chuparse los dedos. Mientras terminaban de servir lo que la acompañaría y conversábamos de esto y aquello, nos convidaron vino de naranjas amargas.
Yo lo conocía porque lo había visto alguna vez en una mesa pero no lo había probado hasta ese momento. Y me encantó; es un aperitivo perfecto.
Nos regalaron una botella que, en nuestra mesa, duró un puñado de aceitunas, así que me puse en campaña para encontrar una buena receta y hacerlo yo misma.
Ya estaba haciendo pucherito pensando dónde iba a encontrar naranjas amargas porque en la receta original se usan naranjas de Sevilla pero, afortunadamente, di con la receta de David Lebovitz o mejor dicho con las recetas. David, sabiendo que no siempre se encuentra este ingrediente tan fácilmente, incluye dos versiones en su libro: con naranjas amargas (de Sevilla) y con las comunes.
Si les gusta el alcohol, los aperitivos, el vermut (qué moderna soy) ésta es una receta que vale la pena probar porque además de refrescante, rico y hasta digestivo, este vino es facilísimo de hacer, solo hay que mezclar los ingredientes.



Receta de David Lebovitz, del libro Ready for Dessert. My best recipes

Ingredientes

Azúcar 100 g
Vodka 125 ml
Vino rosado 750 ml
Canela en rama 1
Chaucha de vainilla 1/2
Naranjas ombligo 2 unidades
Limón 1

Rinde aproximadamente 1 litro

Preparación

1- En un frasco o jarra de vidrio grande, mezclar el azúcar, el vino rosado, el vodka, la media chaucha de vainilla (cortada longitudinalmente) y la rama de canela.
2- Agregar las 2 naranjas y el limón cortados en cuartos.
3- Taparlo bien y dejarlo en un lugar oscuro y fresco por 2 semanas y media. Agitarlo cada 2 ó 3 días.
4- Colarlo bien con un lienzo (para evitar que se filtren los pedacitos de la canela en rama, las semillas de la vainilla, la fruta) y envasarlo en botellas completamente limpias. Refrigerar.
5- Servir bien frío y con unos cubitos de hielo. 

*Si van a San Rafael, les recomiendo fervientemente De Bouche à Oreille. Me gustó muchísimo todo: la posada, la comida, la excelente atención y cuidado en cada detalle.
Blogging tips