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viernes, 31 de octubre de 2014

oishikatta desu



Kioto al mediodía. 

Hicimos unos pocos pasos a la salida del templo Eikan-dō, buscando algún lugar donde almorzar. Habíamos estado caminando toda la mañana desde temprano y ya estábamos un poco cansados, con un poco de calor y otro poco de hambre. No se veían muchos negocios por ahí; apenas esas máquinas expendedoras de bebidas que se encuentran en casi todos lados, pero, claro, nosotros no íbamos a empezar la dieta líquida justo ese día; queríamos sentarnos tranquilos un rato a comer y a descansar.
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