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sábado, 5 de septiembre de 2015

vanillekipferln


Estas medialunitas de vainilla son endemoniadamente friables y aromáticas: comer una o dos y detenerse ahí es sólo para gente muy sobria y moderada. Algún día lo lograré (o no).
La gran idea de C. Felder de usar la chaucha de vainilla entera, en lugar de conformarse sólo con los granos, se agradece y se aprecia hasta la última partícula de esta masa ultra friable.
Se prepara en quince minutos, se hornea en otros quince. Me parece que lo más largo es pesar los ingredientes.
Preparen un cafecito o un té y como quien no quiere la cosa, hacen aparecer de la nada la lata con Vanillekipferln. Amor eterno, bueh... al menos por las medialunitas.

sábado, 8 de agosto de 2015

praliné






































Abrir la caja de bombones, tomar uno al azar —o, al contrario, elegirlo escrupulosamente— y descubrir a mitad de mordisco que es de … praliné. Qué decepción.
Y mientras los restos mordisqueados boyan por ahí, listos para que algún adulto los rescate, ir a buscar rápido otro que diluya el gusto feo y que devuelva el momento de placer arrebatado así, sin más.
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